Bonn, 18 de junio – Las negociaciones entre sesiones celebradas en Bonn durante las últimas dos semanas, cuyo objetivo era preparar los textos de negociación para la próxima COP31 en Turquía, han concluido con la incapacidad de los países para avanzar en tres de los cuatro paquetes mandatados. Solo se logran avances en transición justa, que recoge parte de las posiciones de los países. Aunque siguen pendientes muchos debates, este paquete ha podido salvarse gracias a las cesiones de los países para debilitar las menciones a la vinculación del programa con la reducción de emisiones y a la necesidad de asegurar recursos para su puesta en funcionamiento. Para la sociedad civil “queda mucho trabajo de cara a la COP31 para poder definir un mecanismo capaz de acelerar una transición justa y proveer de los medios necesarios para hacerla efectiva”.

Sin embargo, las últimas horas de las negociaciones y debates intensos a puerta cerrada eliminan la adopción del trabajo realizado durante estas semanas, y no se logra avanzar en textos  que aceleren los compromisos en la COP31. Cuestiones clave como el Programa de Trabajo de Mitigación, las Medidas de respuesta o el Objetivo global de adaptación (GGA) han encontrado una fuerte oposición y posiciones encontradas, que han impedido la adopción de los textos negociados durante estas dos semanas. Una situación excepcional ya que lo habitual era encontrar textos que propusieran nuevos encuentros para avanzar antes de las cumbres anuales, esta vez, ni eso ha sido posible.

Declaraciones

Javier Andaluz Prieto, Coordinador de Alianza por el Clima y coordinador de clima y energía en Ecologistas en Acción: “Lejos de aprender de las consecuencias de depender de los fósiles, como nos ha mostrado Ormuz,  el mundo sigue atrapado entre los distintos intereses de los países. Es desesperante ver como se bloquean los acuerdos y como se repite el improductivo y peligroso conflicto entre los países climáticamente ambiciosos y los que no lo son, entre quien necesita apoyo y aquellos que son incapaces de afrontar sus responsabilidades y no están dispuestos a proveer de una financiación urgente, mientras tanto, la temperatura global continúa aumentando y superamos el 1,5ºC. La única respuesta posible y realista es una mayor ambición en todos los paquetes de negociación, reconociendo que la responsabilidad climática es común pero diferenciada. Las consecuencias del calentamiento global que ya estamos sufriendo muestra que ya no hay tiempo para retrasar las medidas de mitigación, adaptación y respuesta a las pérdidas y daños”

Philippine Ménager, responsable de proyectos en la misión de clima y mercado de la sostenibilidad en ECODES: «Bonn parece, a veces, una cumbre de acrónimos (MWP, FF, NCQG, BAM…). Detrás de cada sigla hay decisiones que afectan a nuestra salud, nuestro empleo, nuestros territorios y nuestro futuro. No tiene el foco mediático de una COP, ni los grandes discursos de ministros y jefes de Estado, pero lo que se decide en esta cita también tiene consecuencias políticas. Estamos tratando la manera de transformar el modelo energético y productivo, de repensar la gobernanza climática y de garantizar que las personas y territorios más vulnerables tengan voz en las decisiones… Lo que ocurre en Bonn no es algo lejano, nos afecta de una manera directa».

Irene Rubiera de Felipe, Área Jurídica, Ecologistas en Acción: “En la primera cumbre tras la histórica opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia, los países del mundo han vuelto a demostrar no estar a la altura del reto. Habiendo visto en Santa Marta cómo existe un gran grupo de Estados que quiere avanzar de forma justa y decidida contra la crisis climática, resulta casi inexplicable que se siga sosteniendo el recurrente bloqueo de las negociaciones del clima, pero debemos recordar: si la ultraderecha internacional se esfuerza tanto en bloquear este espacio y en oprimir por todos los medios la lucha climática es porque sabe el poder que tenemos juntas todas las personas que buscamos un mundo más justo.” 

Marguerita Delgado, Juventud por el Clima: “Estos espacios son de los pocos que quedan donde la crisis climática sigue siendo una prioridad en la mesa, pero lo que vemos es que los países no vienen a negociar: vienen con posiciones fijas que no están dispuestos a mover. En un momento de tensión geopolítica como el actual, la capacidad de pensar en conjunto es más necesaria, y más difícil que nunca. La financiación climática sigue siendo un gran nudo: insuficiente en cantidad y en calidad, además de inaccesible para quienes más necesitan, precisamente los que menos han contribuido a esta crisis, esta situación bloquea todo lo demás y perpetúa una profunda injusticia climática. Quienes pagaremos las consecuencias de esta falta de acción somos los jóvenes y eso no es aceptable.”

Sergio Bonati, responsable del Programa de Emergencia Climática en WWF España: “La conferencia de Bonn ha permitido tener debates clave para acelerar la descarbonización de nuestras economías, pero los resultados siguen sin estar a la altura de la emergencia climática que atravesamos. La implementación efectiva del compromiso de abandonar progresivamente los combustibles fósiles debe seguir siendo la máxima prioridad de la acción climática internacional. Al mismo tiempo, la descarbonización debe ir acompañada de una transición justa que no deje a nadie atrás. Para superar las diferencias existentes entre países, es necesario adoptar enfoques inclusivos y adaptados a las realidades de cada territorio. La COP31 debe ahora convertir estos debates en decisiones concretas y ambiciosas, cerrando las brechas que Bonn ha dejado abiertas y situando la acción climática global en la senda que exige la ciencia”.


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