- La agrupación de organizaciones lleva más de una década reclamando un gran acuerdo de país que afronte la reducción de emisiones y la adaptación al cambio climático.
- La Alianza reclama que la adhesión implique seguir avanzando en la inclusión de las medidas propuestas desde la sociedad civil, más allá de las identificadas en el documento actual
La continua quema de combustibles fósiles y el mantenimiento de un modelo económico basado en la generación de gases de efecto invernadero están originando ya profundas consecuencias en nuestro territorio. Los últimos años, y de forma especialmente intensa el más reciente, han demostrado con claridad que la nueva normalidad climática se sitúa del lado de olas de calor frecuentes e intensas y de episodios de lluvias torrenciales, fenómenos que seguirán siendo cada vez más frecuentes mientras no se logre frenar las emisiones de gases de efecto invernadero.
Estos fenómenos extremos, junto a otros impactos relacionados con el cambio climático como la contaminación atmosférica por el uso de combustibles fósiles y los cambios en la distribución de enfermedades infecciosas, están causando importantes problemas de salud en la población y empeorarán progresivamente, salvo que se tomen acciones rápidas y decididas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la emergencia climática la mayor amenaza para la salud global en este siglo, lo que convierte al cambio climático en una emergencia de salud pública de máxima gravedad.
La Alianza por el Clima —entonces conocida como Coalición por el Clima— ya exigió en 2008 en el Congreso de los Diputados la necesidad de que la emergencia climática se convirtiera en un asunto central de la política, con independencia del color del gobierno central o de los gobiernos autonómicos, proponiendo entonces la creación de un pacto de país o pacto de estado que permitiera tanto reducir las emisiones como adaptarse a los efectos del cambio climático ya en marcha.
Desde entonces, la organización ha participado activamente y ha tratado de ser altavoz de las demandas de numerosos territorios en la lucha contra la emergencia climática, con independencia del gobierno de turno. En esa línea, participó recientemente en el debate celebrado en Ponferrada para la elaboración de medidas, valoramos la continuación de este proceso y la voluntad de avanzar hacia un pacto de estado, pero al mismo tiempo señalamos que la incorporación de propuestas claves de la sociedad civil han sido muy insuficientes
En coherencia con esta trayectoria, y con la voluntad de impulsar y apoyar a los territorios que más están sufriendo las consecuencias del cambio climático, la Alianza por el Clima se suma al proceso de pacto de estado propuesto por el Gobierno. La organización subraya que no desea entrar en luchas partidistas y que se sumará a todas aquellas iniciativas que trabajen de forma colectiva para enfrentar la emergencia climática y lograr ciudades, pueblos y municipios más resilientes ante los efectos ya generados.
La organización insiste, no obstante, en que este respaldo al proceso no debe entenderse como un apoyo a las medidas concretas del pacto de estado. Tanto el año pasado como en el presente, la Alianza por el Clima ha señalado la necesidad de ser más ambiciosos en las medidas planteadas hasta ahora, subrayando la necesidad de acelerar no solo la adaptación, sino también la reducción de emisiones y la solidaridad internacional.
Asimismo, la Alianza por el Clima considera que este proceso debe desarrollarse en consonancia entre las comunidades autónomas y el Estado, y defiende que ambas administraciones deben encontrar un espacio común para garantizar la protección del bien común que es su objetivo principal. Para la Alianza por el Clima, combatir la crisis climática es una responsabilidad de toda la sociedad que exige el mayor número de medidas posible y la mayor ambición. La organización se compromete a seguir defendiendo, en cualquier espacio, la necesidad de actuar con urgencia en tres frentes: el freno de las emisiones, la adaptación y la preparación ante las emergencias que el territorio tanto necesita y la financiación climática que se adeuda al Sur Global.

